Bristol

12 06 2008

Mi relación con esta ciudad del suroeste británico ha sido contrastante. Digamos que ha sido algo así como todo o nada.

La primera vez que vine fué a un simposium. Eso fué en julio del 2006. Me acababa de cambiar de casa, estábamos en pleno verano inglés, y la vida me sonreía. Mi asesor me mandó la invitación a un simposium sobre adaptive structures dedicado a jóvenes estudiantes de investigación. Habría una serie de pláticas impartidas por autoridades en la materia, era todo gratis, incluyendo transporte, hospedaje y alimentación, y la única condición era presentar un poster sobre mi trabajo. Por supuesto que acepté la invitación, y la tarde de un domingo soleado iba en tren rumbo a Bristol.

Desafortunadamente, los problemas no tardaron en aparecer. Me acompañaba un chino de mi grupo, al que se le ocurrió dejar su cartera en la taquilla. Y ahí nos tienen, regresando, por que ni modo que lo dejara solo, para buscarla. Afortunadamente la habían recogido y llevado a objetos perdidos.

Después de eso el viaje ocurrió sin contratiempos. De la estación nos fuimos a un taxi al lugar del evento, ya que ahí mismo nos alojarían. Era el día de la final del mundial del 2006. Yo decidí buscar un pub en donde ver el juego, pero el chino se cansó de buscar y se regresó. Al poco rato encontré un pub, pero estaba a reventar y solo ví ahí el primer tiempo. En el intermedio regresé al centro de conferencias.

 

No entraré en detalles técnicos del simposium, no vienen al caso. Lo importante es que tenía un cuarto para mi solo, el lugar de la conferencia era algo así como una casa de campo, los días eran excelentes. Nos servían full english breakfast por las mañana, a la hora de la comida teníamos el bar a nuestra disposición, y en la noche nos íbamos a algún pub. Formábamos un grupo diverso, pero lo importante es que reinaba la camaradería. Como clausura tuvimos una cena de gala en un barco de vapor adaptado como restaurante, el Great Britain, icono de la historia naval inglesa.  

La segunda vez que fuí, fué a un concierto, AFI. He publicado en este blog un resumen de lo qeu pasó ese día. A grandes rasgos, lo que pasó es que después del concierto esperé en la estación hasta las 2 de la mañana para tomar un tren de regreso.

La tercera vez, fué a otro concierto, esta vez Rancid. Ahora decidí que no quería esperar hasta las 2 de la mañana y terminando el concierto me fuí inmediatamente a la estación, y pude tomar el último tren a las 11:30. Gran error. De repente se detiene, y me dice uno de los encargados, que hasta ahí llegaba el tren. Estábamos en un pueblo perdido, era la 1 de la mañana, era noviembre, llovía y el aire soplaba con fuerza. Hacía frió. La estación está techada, pero prácticamente al aire libre. La sala de espera, y el baño estaban cerrados. Pasé uno de los peores ratos de mi vida, ya que el siguiente tren salía hasta las 7 de la mañana.   

Hoy, jueves 12 de junio regresé por cuarta vez. De nuevo, viaje pagado, por que vine a una entrevista. No hubo contratiempos ni eventos dignos de notar, salvo que ví a un ex compañero de la oficina y nos tomámos un café. y que como cada vez que salgo de Southampton, me doy cuenta de que en cualquier lugar hay mas mujeres bonitas que ahí. En estos momentos estoy en el tren de regreso a Southampton. De hecho estamos detenidos en la estación en la que me quedé aquel día. Las mismas plantas colgando y la pintura cayéndose a pedazos. Al menos ya la pude ver de día.


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Un comentario

13 06 2008
Letizia

Hola de nuevo…espero estes bien, pues hay mucho trabajo y poco tiempo para leer y dejar comentarios, pero bueno no me quejo…
Saluditos y suerte

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