Mi casa nueva….

16 07 2008

Muy distinta a las demás. Y no es la canción aquella de los invasores. Me refiero a que hace poco mas de una semana me cambié de casa. No muy lejos que digamos, es enfrente de donde vivía antes. La casa está en mejor estado, tengo una cama grande, etc etc. Eso es lo de menos.

Lo importante es eso de muy distinta a las demás. Creo que mas bien es al contrario. La casa que era distinta era donde vivía antes. Distinta de la típica casa de estudiantes que uno suele encontrar por estos lados. En aquella casa siempre veía a los demás (por lo general a las mismas horas por que el robotín que vivie ahí es un reloj con patas) cuando había que hacer algo nos poníamos de acuerdo como la gente normal, limpiábamos cuando ya de plano estaba muy sucio, y nadie se quejaba. Cuando los botes se llenaban de basura los sacábamos, sin importar el día que fuera. Que se acababa el líquido lavatrastes, pues el que se acordaba lo compraba y ya. Lomismo con las demás cuestiones comunes. Había momentos en que pensábamos que no iba a haber espacio para moverse entre tanta botella. Vivíamos en un caos organizado si es que la expresión existe. Bastante diferente a lo que pasa en la casa promedio.

Antes cuando iba por algún motivo a otra casa de estudiantes siempre veía con cierta sorna notas y calendarios pegados en las paredes o en el refrigerador, indicando a quien le tocaba limpiar y cuando, cuando sacar la basura, cuando hay que pagar los recibos, etc. Nosotros los la arreglábamos bien sin eso.

Ahora en esta casa, que sigue esos preceptos, me siento como alguien del montón. No estoy en contra, ayuda a que todo se mantenga ordenado, pero creo que la gente aquí es demasiado exagerada. Por ejemplo, me he dado cuenta de que en esta casa la gente se comunica por notas. Y no me refiero a notas musicales. me refiero a esos papelios amarillos y adheribles. Un día llegó el recibo del teléfono. Al día siguiente había una nota preguntando que pasaba con ese recibo. Por la noche, en la misma nota, una respuesta, indicando que pagaramos eso cuanto antes. Y debajo un sobre con el dinero. No me quedo mas que escribir, ya pagué, en la nota mentada.

Y además esta la nota que pusieron en la regadera pidiendo que se limpiara la tina después de bañarse, la nota que dejó el alemán diciendo que se iba una semana de vacaciones, las nots que dicen, no desconecte este aparato, y la nota que me dejaron hoy en la puerta, mientras estaba en mi cuarto, indicando que le mandara un mail a Marketa para que me mande la invitación a la fiesta que se llevará a cabo en dos semanas, en esta casa donde vivo, por que sin invitación no me van a dejar entrar a mi casa.





De compras.

9 10 2006
Ir de compras puede ser tan aburrido como impredecible. Especialmente cuando prácticamente no hay mas que una sola tienda para cerca de 20000 estudiantes recién llegados de quien sabe donde. Y es cierto. Cerraron una tienda para cambiarla por otra, que vende productos mas caros. Para evitar entrar en averiguatas no voy a mencionar nombres, simplemente la llamaré M. Yo solía ir a M con relativa frecuencia queriendo escapar de la muchedumbre y de los problemas relativos a cargar cuatro o 5 bolsas en un camión lleno. Ahora ya no puedo. Que opción me queda, ir al centro, en una tienda que está hasta reventar, donde las filas son ridículamente largas. Esto se debe a que además de haber cerrado la tienda M, también la tienda B ha sido cerrada, el menos temporalmente. La demás tiendas de la ciudad quedan fuera de la discución por estar ubicadas en paraderos de dudosa reputación, demasiado lejos, o ser muy caras.

 

Es increíble que en una ciudad tan grande como esta, de 250000 habitantes, prácticamente solo haya 4 tiendas de tamaño mediano. Mediano, según mis estándares. Mi ciudad natal tiene menos de una tercera parte de la población de Southampton y tiene 3 tiendas que son al menos, el doble de la mas grande que se encuentra aquí. Como es que piensan abastecer las necesidades alimenticias de esos 20000 estudiantes buscando sobrevivir. No lo sé. De alguna manera se las ingenian. Sin embargo, resulta realmente enfadoso que las personas no pongan de su parte para reducir los tiempos muertos. ¿Por que en vez de tomar lo que necesitan y retirarse, se quedan casi diez minutos comparando y discutiendo si comprar una cebolla blanca o una morada? Misterio. ¿Y por qué los administradores tampoco colaboran? Esto lo menciono por que en las últimas tres veces que he ido han cambiado de lugar las cosas. Primero las lechugas estaban de un lado, luego las cambiaron, y por último las regresaron a su lugar de origen. Esto provoca que el consumidor práctico se confunde y da mas vueltas de las necesarias, incrementando el caos. Otro caso que recuerdo bastante bien fue cuando una cajera oligofrénica me pidió identificación por que llevaba 4 cervezas. La misma cajera repitió esa operación este fin de semana con unos jóvenes que parecían cualquier cosa excpeto menores de 21 años. Y estoy seguro que lo repite incesantemente sin importarle que la fila crezca exponencialmente.

La fila es toda una odisea. Si el tiempo perdido en filas lo hubiera empleado en algo productivo, tal vez ya habría escrito una novela acerca de la revoución Mexicana, o probablemente algún tratado sobre el procedimiento óptimo de quitarle la cáscara a una naranja. Sin embargo me paro ahí tratando de aparentar paciencia e indiferencia. He descubierto que lo mas entretenido que se puede hacer es ver las mercancías de los demás y tratar de descubrir que piensan hacer con eso. Por ejemplo, los que llevan el carrito lleno de comida congelada, otros llenos de vegetales, quienes son recién llegados, o parranderos. Creo que el tratado debería ser sobre perfiles psicológicos en base a las compras.